7 Septiembre 2009
Pues si, no me he podido resistir al embrujo mediático de un partido de fútbol, y caí en la tentación. He querido comprobar en mis propias carnes lo que significa la llegada de la selección española de fútbol a nuestra ciudad.
Se dice que hace más de una década que no tenemos en nuestra ciudad un evento de ésta índole, es decir, que la selección no ha jugado en el estadio de Riazor. Yo la verdad es que no me acuerdo, y reconozco que no es por que fuera muy joven en aquel entonces, sino por que creo que no estaba acompañado de tanta parafernalia como en la actualidad.
Desde hacía ya algún tiempo, el la ciudad solo se hablaba de un tema: "la Selección" y una pregunta volaba de boca en boca ¿vas a ver el partido? Esto creo que es un claro síntoma de la ilusión que un grupo de deportistas pueden crear en una ciudad.
Pero no todo ha sido como la gente esperaba. Un niño de 10 años me pregunta "¿dónde van a firmar autógrafos? Por qué he visto en lo tele que lo hacen..." Ufff, vaya marrón, según tengo entendido aquí no van
ha hacer nada de eso. La única opción que me quedó es poner cara de póker y decir "pues no lo sé...a ver..." No quedó convencido, pero por lo menos le quedó la duda hasta que algún otro le dijera que aquí no tocaba eso de firmar, a lo mejor no había presupuesto.
Música, juegos, concursos y otras actividades se concentraron al lado del palacio de los deportes, donde se instalaron varias carpas dedicadas a la selección, a la cerveza y a las play (todo deporte). Y todo ello en una superficie dónde cincuenta personas parecían que eran cien, dónde llegar de un sitio a otro parecían horas cuando eran minutos, donde los niñ@s jugaban en pequeñas parcelas y pasaban el tiempo
compartiendo balón los unos con lo otros ya que era fácil el que pasaran de un campo a otro, donde en algunas tiendas de recuerdos los precios variaban según a qué hora ibas (una camiseta valía a las 13:30 5€ y a las 19:00 8€), debía ser cosa de la famosa crisis. Y al lado, varios coches de gama perfectamente aparcados.
Pero eso sí, cuántos Villa, Torres, Sergio Ramos.... Cuánta ilusión se veía en esos niñ@s y en los no tan niñ@s, que a pesar de todo disfrutaban de una experiencia que para ellos y para sus padres era totalmente novedosa. Una jornada que sin duda muchos de ellos no olvidarán aún que pase mucho tiempo.
Por cierto, se ganó 5 a 0 a la selección de Bélgica. Hago este comentario como apunte histórico, ya que no se cuando volverán a jugar en la ciudad.

Al bajar del autocar, Iker fue de los más aplaudidos.

La selección atrae a muchos periodistas deportivos... o rosa ...

La "roja" levanta ... pasiones ...
servido por amanteiga
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28 Agosto 2009
Como ya os he contado en el capítulo anterior, el tiempo no nos acompañó en absoluto durante nuestra estancia en el camping, así que un día antes de lo previsto, nuestros amigos y nosotros decidimos levantar campamento. Ellos aún no habían visto el sol ni tenido la posibilidad de ir a la playa, cosa que nosotros ya habíamos disfrutado, por lo que decidimos separarnos, ellos se fueron hacia el sur y nosotros como las cabras, p'al monte.
Aprovechando la circunstancia de estar en Asturias decidimos recorrer algunos de los lugares que hacía ya varios años que no habíamos visto. Así que fijamos nuestro punto de destino en Cangas de Onís.
A nuestro paso por Ribadesella, nos encontramos con la celebración de la tradicional bajada del río Sella, sinceramente una actividad deportivo-festiva que queríamos ver algo de ella, pero parar fue totalmente imposible. Eso sí, qué enorme cantidad de coches, canoas, juventud y tiendas de campaña las que nos encontramos por el camino, incluso creo que casi superaban a la cantidad de basura que vimos por las aceras, arcenes, campos, carreteras, etc. ¡Qué triste! Una gran cantidad de provisionales poblados los que hemos visto, hasta llegar al lugar de salida de tan peculiar competición, Arriondas. Finalmente decidimos continuar hasta nuestro destino, en vista de que tanto en un sitio como en el otro lo de aparcar el coche iba a ser difícil tarea.
Por fin llegamos a nuestra primera parada, cangas de Onís. Una vez que hemos conseguido aparcar el coche, comenzamos nuestra andadura por el lugar. Tal y como era menester, nos dirigimos hacia el puente romano, dónde en el restaurante que se encuentra a sus pies nos dedicamos a regar el campo con una botella de
sidra emulando a los buenos escanciadores. Bueno, algún culín hemos conseguido tomar. De esa forma hemos rememorado nuestra última visita e inmortalizamos a nuestra hija de la misma guisa que sus padres varios años atrás. Ahora qué lo pienso, creo que hemos repetido aquel viaje, pobre hija.
Tras varios entrar-salir en las diferentes tiendas de souvenirs y haber comprado los típicos detallitos para la familia ponemos rumbo a ..... ¿a qué no os lo imagináis?.
Sí, efectivamente, hacia Covadonga.
Desconocía que no se permitía subir a los lagos en coche propio y que para ello habían habilitado zonas de parking en el que podías dejar el coche y subir a los lagos en autobús. Buena idea, te evitas el "acongoje" de
ser tú el que haces la subida. Finalmente no subimos, pero sí fuimos a ver el Santuario. Antes de subir hubo que repetir otro episodio de nuestra anterior visita, tenía que beber mi hija de la famosa fuente que se encuentra a los pies de la gruta, lo cual no me agradaba mucho ya que cuenta la leyenda que si bebes de los siete caños te casarás antes de un año, y como que no me convence la idea ... (bueno, creo que sólo bebió de uno). Esto ya empezaba a ser un auténtico "remake" vacacional.
Tras esta visita no vamos rumbo a un pueblecito que recordábamos con cariño, por lo mucho que nos había gustado, Potes, dónde con un poco de suerte intentaríamos buscar alojamiento para pasar la noche, esa era la idea. Cierto es que llevábamos tienda de campaña y aparecía un camping cada dos por tres, pero
consideramos que para una noche no nos compensaba montar todo el tinglado. Tras llegar al pueblo, intentamos de forma infructuosa, localizar, como no, el hostal dónde habíamos pernoctado años ha. Mucho había cambiado el pueblo, pero conservaba la misma belleza que años atrás, solo que más lleno de gente y más grande. Así que tras comprobar que la mayoría de hostales y pensiones del lugar estaban llenas, decidimos probar en las afueras. Por suerte pronto encontramos una habitación en la que podíamos pasar la noche los tres y además quedaba a escasos kilómetros del pueblo.
Pasamos el resto de tarde-noche en el pueblo, con la suerte de que se encontraban con las fiestas patronales. ¡Qué pasada! ¿Os imagináis lo que supongo eran los miembros de
la comisión de fiestas en una esquina del palco, sentados a la mesa, tomando licores varios y bailando mientras un hombre toca el órgano y cantando pasodobles y similares? Por no comentar de que lo acompañaba uno tocado un jamón a modo de guitarra. ¡Impresionante! A pesar de todo, hemos preferido ir a cenar una fuente surtida de productos típicos montañeses (recordar que Potes pertenece a Cantabria).
A la mañana siguiente y tras un recorrido de souvenirs por el pueblo, nos fuimos en dirección a Fuente De. Desde este lugar se puede subir en teleférico al alto de los picos de Europa. No se ahora, ya que debido a la niebla preferimos no arriesgarnos a subir y no ver nada, pero de la vez anterior podéis imaginar que las vistas eran impresionantes.
Ya rumbo a casa, decidimos tomar el mismo camino por el que habíamos llegado con el fin de parar
en un pueblo que cruzamos llamado Arenas de Cabrales. Nos llamó la atención por estar a los pies del Naranjo de Bulnes y por su apellido, Cabrales, ¿a qué os recuerda? Efectivamente al queso. Es uno de los pueblos cuna de ese queso y no huele mal (el pueblo). Allí comimos unos platos típicos de la zona acompañada de una sidra y visitamos el pié del Naranjo. Fue simpático por que un grupo de cabras montesas decidieron hacer un posado fotográfico, y sin pedir ni un euro.
Tras esta fugaz visita, tomamos rumbo a casa, no sin antes parar en la playa de las catedrales por si la suerte nos acompañaba y la marea estaba baja. Cosa que no sucedió.
Y bueno por este verano, ya se acabó.
servido por amanteiga
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28 Agosto 2009
Tras haber pasado tres maravillosos días de turismo, sol, playa, mar, alvariño, tapas (que no son tapas sino raciones), etc, nos toca preparar lo que será nuestro segundo destino: El camping Vegamar, cerca de Castropol (Asturias).
Nuevamente nos enfrentamos a dos retos importante. El primero será el desmontar la tienda y hacer que todos los artilugios que la componen entren en la bolsa en la que estaban. Esto suele ser muy costoso e incluso imposible en algunos casos, pero hay que intentarlo. Con el tiempo y tras varios intentos se consiguió, pero ahora queda lo más difícil: meterlo todo en el coche.
Se cumplió lo previsto, imposible. A pesar de intentar llevar el mismo orden que el día de la marcha, no hemos sido capaces. En esta partida de Tetris ganó la máquina. No quedó más remedio que recurrir al sufrido
asiento trasero para meter lo que nos ha sido imposible colocar en el maletero. Mi conclusión final no está nada clara, misma cantidad de bultos, mismo espacio en el maletero, misma colocación pero diferente resultado. Las vacaciones ya afectan.
En fin, algún día lo entenderé. Pero bueno, tras despedirnos de los propietarios del camping partimos rumbo Barres, lugar donde se encuentra el camping. Allí ya no tendremos que montar nuevamente la tienda, pues compartiremos una más grande que llevarán unos amigos, con los que pasaremos unos días recorriendo la zona.
El día había amanecido muy similar a los anteriores, nublado por la mañana con algo de aire pero a partir del mediodía sol y calor. Así que con ropa cómoda y fresca para el viaje tomamos carretera. Nuevamente le dimos un pequeño boto de confianza a "nuestro amigo" el GPS y fuimos siguiendo sus instrucciones pero con desconfianza y cautela.
El camino más rápido era volviendo hacia Coruña y enganchar la autovía, ruta que fuimos haciendo y que poco a poco nos iba acercando a lo que más temíamos: la lluvia. No podía ser de otra forma, a la altura de Santiago comenzó a llover y prácticamente no paró hasta llegar a nuestro destino. Curiosamente, tuvimos que realizar una parada técnica ya entrados en la provincia de Lugo y más que gallegos en nuestra propia tierra,
parecíamos guiris. Los parroquianos con chubasquero y paraguas, nosotros de pantalón corto, manga corta y gafas de sol. ¡¡¡Vaya pintas!!!
Aún así llegamos a mediodía al camping, dónde nuestro amigos ya nos estaban esperando para elegir parcela y montar la tienda. Curioso, lo primero que me llamó la atención del camping fue la piscina (no la tenía el otro), lo que apetecería darse un chapuzón si no lloviera.
Al poco tiempo, allí estábamos, casi como los del clásico, "montando bajo la lluvia", pero bueno, siempre con la remota esperanza de que "para mañana no dan agua" según son habían comentado los propietarios. ¡Qué engañados les tenían!. Pero al mal tiempo buena cara y pa´lante.
Una vez terminamos de montar y comimos, nos fuimos dar una vuelta por Figueras, Castropol, Vegadeo, dejando para el día siguiente el recorrido estrella que sería Taramundi y alrededores. Allí sabíamos que era imprescindible visitar el museo de los Molinos de Mazonovo, el pueblo de Esquíos y Teixóis.
El museo de los molinos de Mazonovo, queda a unos 800 metros de Tramundi. En él se pueden observar recreaciones del más antiguo conocido, perteneciente a una civilización persa 7000 años A.C., persas, romanos, africanos, brasileños, chinos, etc. Se puede observar el proceso de transformación de energía hidráulica en eléctrica con la central que abastece de energía al conjunto, todo un mundo en el que el agua es el principal protagonista.
En este punto la carretera se divide y debemos optar por visitar el museo de Esquíos o bien tomar la otra ruta y dirigirnos hacia Os Teixois. Gracias a las informaciones que una compañera de trabajo me había facilitado de esta zona, no dudamos, primero el museo de Esquíos y después a comer.
En este museo encontramos una recopilación de utensilios de la comarca así como diversas colecciones temáticas. En este lugar podemos encontrar un interesante taller de forja donde aún se siguen elaborando las famosas navajas de la zona.
Por último llegamos a Os Teixois, éste es un caserío que queda a unos 4 Km. de la villa de Taramundi y que
además de sus casas y construcciones auxiliares, tiene un importante conjunto de ingenios hidráulicos tales como: mazo, molino, rueda de afilar, una pequeña central eléctrica y un batán. Un conjunto que no se debe pasar por alto si se visita esta zona.
Allí también estaba el bar - merendero "El Mazo", me está viniendo a la cabeza esa fabada, los huevos con chorizo, el churrasco, la tabla de ibéricos y de quesos... una pasada. Sería un pecado no comer allí, lo recomiendo.
Os dejo el enlace: http://www.osteixois.com/
servido por amanteiga
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27 Agosto 2009
Por fin llegó el ansiado día, nos vamos de vacaciones. Tras varios meses, o semanas o días de preparaciones, ha llegado el momento de disfrutar de ese tan deseado y supuesto descanso estival.
Atrás quedan meses de trabajo, problemas, tensiones, etc, y ahora, por fin, nos vamos a desquitar de todo ello para entrar en esa maravillosa etapa en la que no te faltará trabajo, problemas, tensio
nes, eso sí, de otra forma y en diferentes lugares.
Con una inmensa sonrisa y cara de satisfacción nos levantamos ese lunes con el fin de partir hacia nuestro primer destino, el camping El Terrón, en Vilanova de Arousa. Con más o menos todo listo desde la noche anterior nos encontramos con el primero de los retos: meter todo lo empacado en el coche. ¡Cuánto he agradecido el que, hace ya algunos años, me hubieran regalado la Nintendo con el famoso Tetris!, para que luego digan que no hay juegos constructivos. La pericia que desarrollas con ese juego es
fundamental a la hora de meter todos bártulos en el maletero de un coche, sobre todo en el momento en el que empiezas a no ver espacio y si más cosas que meter, si se consigue, la satisfacción es brutal, mientras no lo consigues, el cabreo es monumental y por tu cabeza no paran de pasar enormes cantidades de improperios ante todo lo que pasa por tus manos.
Una vez cerrado definitivamente el maletero, con la certeza de que no sería capaz de organizarlo nuevamente de la misma forma, partimos hacia nuestro destino, no sin antes juguetear con el GPS e indicarle a dónde teníamos que llegar.
Afortunadamente el viaje se desarrolló sin ningún tipo de problema y el GPS se comportó correctamente, nos llevó al destino sin prácticamente generarnos dudas de lo que estaba haciendo (ni que ya estuviera).
Tras darnos a conocer y realizar los trámites correspondientes, nos dirigimos a lo que durante unos días sería el solar de nuestra vivienda. Ahí nos encontramos con nuestro segundo reto importante del día: la tienda de campaña. Nuestra experiencia con ella no era excesiva, más bien nula, ya que se había montado (y con ayuda) en una ocasión, de eso hacía ya un año, con el fin de saber qué había dentro de esa bolsa en la que parece entrar la tienda y todo lo demás a la perfección. Tras un estudio detallado de las instrucciones y de cómo tendría que quedar al final, com
enzamos con el montaje, cosa que no duró demasiado tiempo (o eso creo), pues habíamos terminado de montarla a una hora prudente para poder ir a comer. Como tontos, quedamos mirando durante un rato nuestra vivienda mientras comentábamos lo bien que quedaba, que bonita, qué grande, etc, etc... Le habían nacido abuelos.
Una vez que habíamos regresado a la realidad, deberíamos planificar el día, cosa que no duró mucho tiempo y sobre todo decidir dónde ir a comer, otra cosa que también se solucionó con rapidez.
Por cierto, sigo sin entender como he podido meter tantas cosas en el maletero. Estaba todo perfectamente encajado, tanto que casi me cuesta más vaciarlo de lo que me costó llenarlo. Impresionante.
Durante nuestra estancia en la zona, hemos visitado lugares como La Isla de Arosa, La Toja, Villagarcía, El Grove, Combarro, Cambados, Sanjenjo, Portonovo, cada uno de ellos con un encanto especial, que los hacen atractivos ante cualquier visitante.
Sin embargo quiero destacar dos de ellos, Cambados y Combarro. El primero por su casco antiguo y su albariño y el segundo, por la conservación de sus casas y sus hórreos a pie de mar, lo que diferencia este lugar de los demás y el que aconsejo visitar.
Ya que acabo de hablar de Combarro, quiero comentar una simpática anécdota que no ocurrió cuando nos dirigíamos hacia allí. Teniendo en cuenta que no conocíamos mucho la zona y para poner a prueba nuestro amigo el GPS, programamos como destino esa localidad y fuimos guiándonos por sus indicaciones. Al principio bien, supongo, hasta que nos indica que debemos tomar una de las salidas de la vía rápida por la que estábamos circulando. Muy educados nosotros, le hacemos caso y seguimos sus indicaciones. Teníamos muy claro que Combarro quedaba pegado al mar, lo que nos hizo desconfiar de la ruta que nos marcaba "nuestro amigo". Tras hacernos salir de la vía rápida, nos empieza a guiar por u
na serie de carreteras locales hasta que comenzamos la subida a un monte. Según se iba avanzando, la carretera empezaba a mostrarse en mal estado y eso no nos parecía normal, teniendo en cuenta que nos dirigíamos a un lugar turístico. Tampoco había mucho sitio para dar la vuelta, pero la confianza en "nuestro amigo" aún que poca, hizo que continuáramos un poco más. Hasta que llegamos a la conclusión de que por ahí no llegaríamos, se terminó la carretera ( y sin haber llegado a la cima). Pudimos dar la vuelta y he de reconocer que en un acto de buena fe no lo dejé allí tirado. A partir de ese momento, confianzas las justas.
No puedo terminar sin referirme al restaurante que mi amigo Ramón tiene en la isla de Arosa, en el faro, en la zona que denominan Punta Cabalo, donde comimos maravillosamente, además de ser obsequiados con una visita a la isla de la Areosa a bordo de su embarcación, lugar que te resultaba más propio del Caribe que de la costa Gallega, sobre todo por la arena y el color de sus aguas.
servido por amanteiga
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13 Agosto 2009
Siempre he pensado que en el mundo laboral puede haber compañeros que llegan a superar esa barrera, y llegar a un nivel superior. Es bueno tenerlos y, sobre todo, conservarlos, ¿por qué?, pues precisamente por eso, por ser buenos compañeros e incluso llegar a ser amigos.
La gente, desgraciadamente, es caprichosa y juzga según conviene, pero las personas prevalecen sobre ello y realmente esas son la que valen.
No todo el mundo tiene la grandísima suerte de llegar a un lugar en el que no eres más que un turista, y encontrar un corazón abierto que te convierte en alguien de la casa. Eso no tiene precio.
Se puede opinar si las fotos o los paisajes son bonitos o no, pueden gustar más o menos, pero sobre ese momento, no hay duda ¡Ha sido genial!
Y todo ha sido gracias a ti compañeiro.

Pues... si, estaban las dos juntas, mar si pero pinos.. pues los justitos...

Galicia o Caribe .... pues Galicia calidade

Cruce de caminos
Ahí está, es EL YATE, que coño....
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24 Julio 2009
PREGUNTA: ¿Qué significa para usted la fotografía?
La fotografía es el arte de emplear el lenguaje. Es como la magia, capaz de conseguir algo tan completamente irreal, que es parar el tiempo.
Interesante la contestación de Ramón Vaquero (fotógrafo) a una de las preguntas formuladas durante una entrevista que concedió al periódico La Opinión y que fué publicada el 23 de Julio.
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18 Julio 2009
Durante los días 21 al 26 de Julio, en el casco antíguo de La Coruña hemos podido disfrutar de un sorprendente viaje en el tiempo, si lo hemos podido visitar en esas fechas. Tomar un té en una jaima mozárabe, contemplar los espectaculares trabajos de los artesanos de diferentes oficios, probar los deliciosos alimentos que se elaboran en los diferentes puestos, o dejarnos asombrar por los artistas y sus espectáculos, en los que confluyen teatro, danza y musica, son muchas de las actividades que nos hemos encontrado en esta Feria. Además, la decoración de las calles y puestos nos ha permitido trasladarnos al medievo durante el
recorrido, disfrutando así de un evento en el que la Ciudad Vieja es protagonista, siendo este marco un elemento fundamental que nos permite redescubrir muchos de sus encantos.
El masivo éxito de público en ediciones anteriores del mercado medieval avala una propuesta que atrae por su originalidad y capacidad para maravillarnos, además de permitir conocer muchos elementos que formaban parte de nuestros antepasados.
Una amena y divertida clase de historia al alcance de todos y a la que recomendamos asistir.

La Ciudad Vieja se inundó de puestos, en los que se ofrecían una gran variedad de productos.

La gastronomía de diferentes paises estaba presente en toda la Feria.

La cerámica de Buño estaba representada con este horno y con un puesto dónde se enseñaba a los más pequeños como trabajar el barro.

¿Alguien se puede resistir a esto?
servido por amanteiga
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18 Julio 2009
Entre los días 7 y 9 del mes de Julio, se celebró en la ciudad de betanzos la Feria Franca Medieval.
Durante estos días los visitantes han podido observar representaciones de teatro en la calle, malabaristas, puestos de venta de la época...
El casco antiguo de la ciudad cambia de siglo gracias a los vecinos de la localidad, que participan vestidos de época y a la cantidad de estandartes que adornan las calles, plazas y ventanas.
Alrrededor del año 1340, se le otorga a Betanzos un privilegio Real para la celebración de una Feria Franca anual, que permitía a los comerciantes del Reino vender en la ciudad sin pagar la "alcabala", o arancel para la venta de productos foráneos en la ciudad. Esta Feria se desenvolvía durante todo el mes de Noviembre y permitía potenciar la actividad económica de la clase burguesa.Se cambió la fecha a Julio y la duración a tres o cuatro días, y
se fomentó y promocionó de tal forma que en la actualidad es sin duda una de las fiestas medievales más concurridas y con más participación de la provincia. Además de que el ambiente del casco antíguo de la ciudad, donde se celebra la Feria, en de lo más idóneo para esta celebación.
Un feria digna de visitar y en la que se puede pasar una agradable jornada.

Unos 175 estandartes y 150 banderolas decoran las calles de Betanzos en esta Feria.

Los grupos de teatro tratan de implicar a los visitantes.

En la Ciudad de los Caballeros no podía faltar la imagen de un dragón.
servido por amanteiga
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