Siempre he tenido la curiosidad por presenciar uno de los carnavales más ancestrales y con más tradición de España. Por ello, me decido ir a Laza, en la provincia de Orense, a disfrutar del domingo de carnaval. En este dií se celebra "A estrea dos peliqueiros"  es la primera vez en el año que vuelven a vestir este traje.

El nombre de "peliqueiro" viene de la piel que llevan detrás de la careta y de la "zamarra" con la que saludan o zurran a los que se cruzan en su camino por las calles del pueblo.

El traje de "peliqueiro" se conserva casi como hace más de cien años. Incluso es posible remontase al siglo XVIII, salvo la corbata que fue introducida muy a posteriori. La careta y los cencerros se supone que son de origen celta.

En Laza, el "peliqueiro" es sagrado e intocable, el indiscutible rey del carnaval. Nadie le puede llamar por su nombre ni interponerse en su camino. Visitan las casas del pueblo, donde son agasajados por los vecinos con bica, licor café, etc. Son los guardianes de otros personajes del carnaval: acompañan el carro de la bica, la morena, el testamento, ponen un poco de orden entre tanto caos.

Igual que en muchos lugares de Galicia, en Laza el carnaval estaba prohibido en la época franquista, pero los habitantes del pueblo lo seguían celebrarlo y se marchaban a correr por el monte para evitar la presencia de la guardia civil.

Cuando se acerca la una del mediodía todos parecen dirigirse a un mismo sitio. Las calles quedan envueltas en un silencio abrumador y en la plaza de la Picota no se ve un solo "peliqueiro".

Todos ellos al pié de la iglesia, en el fondo de las escaleras que conducen al cementerio, distribuidos en dos largas filas, esperando a que los fieles salgan de la misa. Los fieles que este domingo de carnaval no quisieron faltar a su cita con Dios, pasan entre las dos filas de "peliqueiros" que les proporcionan un suave "zamarrazo" en la espalda a modo de saludo.

Después, la gente se concentra en la plaza de la Picota y los "peliqueiros" se vuelven a dirigir masivamente en fila y de forma ordenada hacia un mismo lugar, en este caso hacia la Cerdeiriña, un barrio que se encuentra a la entrada del pueblo. Allí se encuentra un carro de madera decorado con xestas. En él van subidas jóvenes del pueblo vestidas con el traje típico gallego, un par de bicas pequeñas y otra de importantes dimensiones con forma de careta de "peliqueiro".

El carro no va tirado por ningún animal, sino por ocho jóvenes del pueblo, que vestidos con ropas viejas, emplean toda su fuerza para subir el carro hasta la plaza de la Picota, custodiados por todos los "peliqueiros" que, una vez más, distrubuidos a lo largo de dos filas, recorren las calles que los conducen hacia su destino.

Una vez en el alto de la plaza, unas jóvenes permanecen subidas al carro, cortando el dulce, que las demás irán repartiendo, primero a los "peliqueiros" y a los hombres que han tirado del carro y luego a todos los presentes. A menudo, es necesario que una pareja de "peliqueiros" acompañen a cada joven para abrirles paso entre la multitud de gente que, ansiosa por degustar un trozo de bica, se abalanzan sobre ellas.

Tras este acto se guarda el carro para ser utilizarlo el próximo año para el mismo fin.

La bica es un pastel realizado a base de leche, huevos, harina y azúcar. Antiguamente, las mujeres se reunían en el horno de la aldea y cada una elaboraba varias bicas para consumo propio y para ofrecerles a los "peliqueiros". Actualmente, las bicas se compran en las panaderías, aún que  hay personas que las elaboran en sus propias casas.

En la actualidad cualquier mujer puede vestir el traje de "peliqueiro" sin ser censurada por nadie, pero, al igual que los hombres, debe cumplir  un requisito importante: tener el ESTILO característico e inconfundible de los "peliqueiros" de Laza. O sea, el porte, las posturas, la forma de correr, etc.

Éste día por la tarde tiene lugar el desfile de carrozas típicas. Muchos de los que por la mañana estaban vestidos con el traje de "peliqueiro" aparecen ahora vestidos con trajes de lo más variopinto. Aquellos que han decidido seguir todo el dia con el traje puesto, volverán a dirigirse una vez más a la Cerdeiriña formando dos filas en busca de las improvisadas carrozas que en breves momentos iniciarán su trayecto con dirección a la Picota.

 

 

Un de la jóvenes encargada de repartir la bica.

Los "peliqueiros" son los primeros en probar el dulce.


Texto sacado de la página web oficial del Ayuntamiento de Laza.

Quiero agradecer a Antonio Martín, que desde su blog "El mundo de Aramon", me dió la idea y ánimos para realizar este viaje.