Historias de las vacaciones (Cap. Chu)
Tras haber pasado tres maravillosos días de turismo, sol, playa, mar, alvariño, tapas (que no son tapas sino raciones), etc, nos toca preparar lo que será nuestro segundo destino: El camping Vegamar, cerca de Castropol (Asturias).
Nuevamente nos enfrentamos a dos retos importante. El primero será el desmontar la tienda y hacer que todos los artilugios que la componen entren en la bolsa en la que estaban. Esto suele ser muy costoso e incluso imposible en algunos casos, pero hay que intentarlo. Con el tiempo y tras varios intentos se consiguió, pero ahora queda lo más difícil: meterlo todo en el coche.
Se cumplió lo previsto, imposible. A pesar de intentar llevar el mismo orden que el día de la marcha, no hemos sido capaces. En esta partida de Tetris ganó la máquina. No quedó más remedio que recurrir al sufrido asiento trasero para meter lo que nos ha sido imposible colocar en el maletero. Mi conclusión final no está nada clara, misma cantidad de bultos, mismo espacio en el maletero, misma colocación pero diferente resultado. Las vacaciones ya afectan.
En fin, algún día lo entenderé. Pero bueno, tras despedirnos de los propietarios del camping partimos rumbo Barres, lugar donde se encuentra el camping. Allí ya no tendremos que montar nuevamente la tienda, pues compartiremos una más grande que llevarán unos amigos, con los que pasaremos unos días recorriendo la zona.
El día había amanecido muy similar a los anteriores, nublado por la mañana con algo de aire pero a partir del mediodía sol y calor. Así que con ropa cómoda y fresca para el viaje tomamos carretera. Nuevamente le dimos un pequeño boto de confianza a "nuestro amigo" el GPS y fuimos siguiendo sus instrucciones pero con desconfianza y cautela.
El camino más rápido era volviendo hacia Coruña y enganchar la autovía, ruta que fuimos haciendo y que poco a poco nos iba acercando a lo que más temíamos: la lluvia. No podía ser de otra forma, a la altura de Santiago comenzó a llover y prácticamente no paró hasta llegar a nuestro destino. Curiosamente, tuvimos que realizar una parada técnica ya entrados en la provincia de Lugo y más que gallegos en nuestra propia tierra, parecíamos guiris. Los parroquianos con chubasquero y paraguas, nosotros de pantalón corto, manga corta y gafas de sol. ¡¡¡Vaya pintas!!!
Aún así llegamos a mediodía al camping, dónde nuestro amigos ya nos estaban esperando para elegir parcela y montar la tienda. Curioso, lo primero que me llamó la atención del camping fue la piscina (no la tenía el otro), lo que apetecería darse un chapuzón si no lloviera.
Al poco tiempo, allí estábamos, casi como los del clásico, "montando bajo la lluvia", pero bueno, siempre con la remota esperanza de que "para mañana no dan agua" según son habían comentado los propietarios. ¡Qué engañados les tenían!. Pero al mal tiempo buena cara y pa´lante.
Una vez terminamos de montar y comimos, nos fuimos dar una vuelta por Figueras, Castropol, Vegadeo, dejando para el día siguiente el recorrido estrella que sería Taramundi y alrededores. Allí sabíamos que era imprescindible visitar el museo de los Molinos de Mazonovo, el pueblo de Esquíos y Teixóis.
El museo de los molinos de Mazonovo, queda a unos 800 metros de Tramundi. En él se pueden observar recreaciones del más antiguo conocido, perteneciente a una civilización persa 7000 años A.C., persas, romanos, africanos, brasileños, chinos, etc. Se puede observar el proceso de transformación de energía hidráulica en eléctrica con la central que abastece de energía al conjunto, todo un mundo en el que el agua es el principal protagonista.
En este punto la carretera se divide y debemos optar por visitar el museo de Esquíos o bien tomar la otra ruta y dirigirnos hacia Os Teixois. Gracias a las informaciones que una compañera de trabajo me había facilitado de esta zona, no dudamos, primero el museo de Esquíos y después a comer.
En este museo encontramos una recopilación de utensilios de la comarca así como diversas colecciones temáticas. En este lugar podemos encontrar un interesante taller de forja donde aún se siguen elaborando las famosas navajas de la zona.
Por último llegamos a Os Teixois, éste es un caserío que queda a unos 4 Km. de la villa de Taramundi y que además de sus casas y construcciones auxiliares, tiene un importante conjunto de ingenios hidráulicos tales como: mazo, molino, rueda de afilar, una pequeña central eléctrica y un batán. Un conjunto que no se debe pasar por alto si se visita esta zona.
Allí también estaba el bar - merendero "El Mazo", me está viniendo a la cabeza esa fabada, los huevos con chorizo, el churrasco, la tabla de ibéricos y de quesos... una pasada. Sería un pecado no comer allí, lo recomiendo.
Os dejo el enlace: http://www.osteixois.com/
